
Para Larry Borrows el día de su treinta y cinco cumpleaños ha sido un día un poco complicado. Ha tenido problemas en casa, en el trabajo y se le ha roto el coche. Cuando entra en un bar a telefonear a la grúa comenta con el camarero lo aburrido y monótono de su existencia. Por unos momentos el camarero le hace vivir lo que Larry cree que hubiera sido su existencia si, veinte años atrás, no hubiera perdido un importante partido.