
Jacques St. Ives es un joven capitán de la Francia napoleónica que cae preso y es deportado a una prisión de Escocia. Su peculiar estilo y habilidad para seducir a las mujeres llamará la atención del gobernador de la prisión, que se dirigirá a él para pedirle consejo en la conquista de una dama. Un cúmulo de casualidades llevarán a Jacques a descubrir que su hermano, al que creía muerto, sigue vivo.