En 1842 Oregón era una tierra rica y disputada entre Estados Unidos y Gran Bretaña. No había otra ley que la del más fuerte. Ésta estaba representada por el magnate local Gerald Mongomery que había decretado que cualquier mujer soltera era propiedad de cualquier hombre que la reclamara. Cuenta la leyenda que un hombre con su revolver llegó al territorio de Mongomery dispuesto a desafiar tal salvaje costumbre.