Helen, nombrada única heredera después del suicidio de su tía se traslada junto a su marido a vivir a una de sus mansiones. Una vez instalados descubrirán cómo sus extraños vecinos, compañeros del psiquiátrico donde la tía Katherine estuvo internada, les intentan hacer la vida imposible pretendiendo que ninguno de los dos salga de la casa con vida.