Oreste, hombre en el umbral de los treinta y aspecto un tanto desaliñado, abandona el pequeño puerto de Arenales donde ha vivido para partir sin rumbo cierto, a bordo de "El Mañana", un vaporcito desvencijado, que ostenta un ángel como mascarón de proa. Momentos antes de zarpar arriban dos nuevos personajes: el Príncipe Patagón y Máscaro.