Basanio un noble pero pobre veneciano, le pide a su amigo Antonio, un rico comerciante, que le preste 3.000 ducados que le permitan cortejar a la rica heredera Portia. Antonio, que tiene todo su dinero empleado en aventuras en el extranjero, decide pedirle prestada la suma a Shylock, un judío usurero. Shylock acepta con la condición que si la suma no es devuelta en la fecha fijada, Antonio tendrá que dar una libra de su propia carne.