Un vagabundo, Alan Terry, sin quererlo se convierte en espectador de un desagradable ritual, el ahorcamiento de un joven italiano por cuatro hombres de acento italiano y británico. El acontecimiento tiene lugar mientras Alan duerme, cerca del puente de la Torre de Londres, cuando éste se despierta sobresaltado al escuchar unos gritos. Al día siguiente la noticia aparece en todos los medios de comunicación como un caso de suicidio así que, para aclarar la situación Alan intenta informar a la policía, a pesar de haber sido descubierto por los asesinos y advertido de no dar parte a la comisaría o correría el riesgo de pagarlo con su vida. Cuando Alan habla con el detective se da cuenta de que éste también está implicado en el asesinato de la víctima, por tanto, de poco le iba a servir para desenmascarar a los culpables. Poco a poco va observando que la telaraña del crimen organizado está muy arraigada y es muy extensa. Alan sigue con su intención de esclarecer los hechos y para ello decide hablar con una periodista americana llamada Billie para que transmita su versión a los espectadores. Alan y Billie pronto descubren que la historia va más allá de lo que podían haber imaginado. Un gran entramado rodeado de crímenes disfrazados de suicidios, testigos de dudosa fiabilidad y corrupción policial.