
El capo de la mafia Raymond Bettoun sale de la cárcel, tras cumplir una larga condena, y se dirige a Miami donde vive su hijo Maurice, quien nunca estuvo de acuerdo con los métodos de su padre. Maurice se marchó a América para comenzar una vida 'legal' y se ha convertido en un banquero de éxito. Vive en una lujosa mansión, tiene un bonito yate y unas cuantas limusinas. Su privilegiada situación no se debe ni al esfuerzo ni a la suerte. Colabora con el cártel de Medellín, como intermediario, en el lucrativo negocio de la droga.