Eddie Coyle no quiere cumplir una sentencia que le obliga a entrar en prisión, por lo que a cambio de su libertad se convierte en un confidente tanto para la policía como para el departamento del Tesoro. Coyle, que tampoco quiere dejar su forma de vida, continúa traficando con armas. La mafia se da cuenta de que Eddie está informando a los policías, por eso envían a su mejor amigo Dillon para que se lo cargue. Por pena, Dillon saca a Eddie de la ciudad, invitándole a cenar, a un juego de jockey, ¿será entonces cuando le conduzca a un campo abandonado para acabar con su vida?... Un hombre que se dedica a suministrar armas de todo tipo a los delincuentes pretende, a su vez, buscarse la ayuda de la policía, delatando la preparación de los golpes que sus "clientes" piensan cometer.