
Todos los lunes por la mañana Vincent realiza la misma monótona rutina. Hora y media de viaje al trabajo en un transporte de no fumadores. De vuelta a casa, las obligaciones familiares siempre interrumpen su pasión por la pintura.,Vincent no quiere volver a pasar por otro lunes por la mañana. Ya está harto de su trabajo, de su mujer, de sus hijos, de las incomprensibles contradicciones de la vida, así como de las inesperadas excentricidades de su pueblo: el viejo Albert recorre el mismo camino cada día, el cartero lee las cartas de todos, el cura no puede apartar su vista de las mujeres del pueblo, los adolescentes van y vienen en bicicleta. Un día, Vincent decide ver un poco de mundo y viaja hasta Venecia. Allí podría encontrar lo que le falta en la vida.