Un hombre que ha llegado a presidente del gobierno a finales del siglo XIX recuerda su juventud, cuando iniciaba su carrera política, solicitando votos por pequeñas poblaciones. En una de ellas, dominada por una hermosa mujer de turbulento pasado a la que todos llamaban "La pródiga", el joven candidato decidió abandonar sus afanes políticos durante algún tiempo, pues entre él y esa mujer surgió el amor. Sin embargo, pasado algún tiempo, ella se dio cuenta de que él empezaba a añorar la prometedora carrera política que todos le habían augurado y decidió no constituir un obstáculo a sus ambiciones.