
Maloin (Miroslav Krobot) lleva una vida sencilla sin grandes perspectivas, apenas se fija en el mundo que le rodea, y ya ha aceptado el lento e inevitable deterioro de su vida y su completa soledad. Cuando se convierte en testigo de un asesinato, su vida da un giro radical. Se encuentra cara a cara con dilemas morales: el pecado, el castigo, la línea entre la inocencia y la complicidad de un crimen. Su estado de escepticismo lo lleva a preguntarse por el significado y el valor de la existencia