Con varios miles de dólares de capital riesgo, Isaza Tuzman y Herman luchan contra los dolorosos obstáculos que la voluble comunidad de Internet pone a su iniciativa, resolviendo dificultades técnicas, nadando en las impredecibles aguas del capital riesgo, en una competición por la originalidad y la innovación. Solo hay un problema: no pueden localizar a su abogado por teléfono, no pueden cerrar el trato.