
Lejos de los inquisitivos ojos de la gente, los animales de los desiertos del sur de África nos muestran sus vidas llenas de humor y horror, peligro y dignidad. A veces son simplemente demasiado... humanos. El creador de "Los Dioses deben estar locos", trabajó durante cuatro años y viajó 100.000 millas para rodar esta irónica visión del comportamiento animal, capturando docenas de remarcables, sorprendentes y divertidas imágenes. Como esa de una madre pez tragándose a sus crías cuando un depredador acecha en los alrededores y devolviéndoles afuera cuando todo está tranquilo. Y los resultados embriagadores de algunos elefantes, babuinos, antílopes y jabalís atiborrándose de los frutos fermentados de los árboles de marula.