Juan y Carmen forman un matrimonio joven que vive en una habitación realquilada. Ella es fatalista y cree en la suerte. Por eso juego a la lotería y a todo tipo de concursos. En cambio, Juan sólo cree en sí mismo y en su trabajo como electricista. Junto con Rafa, el tramoyista de un teatro, ha montado un negocio de fotografía, al tiempo que ultima un aparato de radio que está construyendo con sus propias manos.