
Nelson Hibbert, un mimado, pomposo y torpe ejecutivo, le monta a su jefe una vergonzosa escena, profiriendo insultos y amenazas de muerte, al enterarse de que no ha sido promocionado. Todavía enfurecido, vuelve al despacho de su jefe y se lo encuentra muerto, con un cuchillo clavado en el cuello. Histérico, sale despavorido de la oficina, convencido de que, dadas las circunstancias, todo el mundo pensará que ha sido él.