
Casi veinte mujeres han sufrido el ataque de un maníaco del que la policía no tiene ninguna pista. El inspector Frustalupi cree encontrar un sospechoso en la figura de Loris, un pobre ladronzuelo. La policía le sigue la pista y comienza así un divertido juego de equívocos, avalado por un psiquiatra criminalista que convence a Frustalupi de que Loris es el hombre que busca. Pero se necesitan pruebas y una mujer policía será el gancho para poder demostrar la culpabilidad del sospechoso, ¿o quizá su inocencia?