
La idílica vida de Grace Trevethen (Brenda Blethyn) en la costa de Cornualles se ha visto convulsionada. Agobiada por el fallecimiento prematuro de su marido, un montón de deudas, una antigua amante de aquél y la perspectiva de perder su hermosa casa rural, Grace decide rentabilizar su destreza en la jardinería. Los grandes males requieren grandes remedios, así que, con una pequeña ayuda de su ahora casi ocioso jardinero, Matthew (Craig Ferguson), Grace cambia sus laureadas orquídeas por la marihuana. Juntos, la pareja se convierte su magnífico invernadero en lo que ella espera que sea su mina de oro y su salvación. Resulta inevitable pensar en títulos como "Full Monty" o "Tocando al viento", con personajes que viven en un pequeño pueblecito y se ven obligados a hacer algo nada usual para salir de un atolladero económico. Drama social convertido en comedia, aunque esta vez el problema no es el desempleo. La protagonista de "El jardín de la alegría" es una viuda experta en horticultura cuyo marido la ha dejado en bancarrota y que incluso podría perder su casa. En esa situación, al jardinero se le ocurre la idea de plantar marihuana. Es la única salida para pagar sus deudas, y ambos se embarcan en un proyecto que, lógicamente, va a traer complicaciones: los vecinos fisgoneando, la policía escamada y hasta un peligroso traficante de drogas al que da vida Tcheky Karyo. Y al igual que las últimas comedias británicas, la cinta también posee ese retrato social de un determinado modo de vida, a través de una buena galería de personajes secundarios. Encabezando el reparto está Brenda Blethyn, la inolvidable protagonista de "Secretos y mentiras", de nuevo encarnando a una de esas mujeres corrientes que suelen estar en sus películas, aunque esta vez con mucho más humor. El momento en que fuma su primer porro es antológico y su presencia llena toda la pantalla."El jardín de la alegría" es uno de esos guiones bien construidos, con momentos desternillantes y alguna que otra secuencia deliciosa. Sólo hay que ponerle peros a los últimos minutos en los que la comicidad seexagera y la comedia se le va de las manos al debutante Nigel Cole. Por lo demás, una historia divertida y muy agradable de ver.... Grace enviuda bruscamente y conoce al mismo tiempo que su marido le ponía los cuernos y que estaba totalmente arruinado. Ante la posibilidad de perder su casa, una inmensa mansión inglesa en la que desarrolla su pasión por la jardinería, Grace está dispuesta a hacer lo que sea y obtener dinero con el que pagar a los bancos. Plantar marihuana será la gran aventura de Grace, quien pronto se dará cuenta de qué peligros entraña tal cosa.