Hartas de la tranquilidad mortecina de la residencia de ancianos donde viven, Sarah y Margaret deciden salir de aventura tras quedar fascinadas con un combate de boxeo que han visto por televisión. Marchan así a Chicago para ver una lucha en vivo y en directo y allí conocen a Darold, un pillo que pretende estafarlas. Sin un céntimo encima, se hace pasar por luchador profesional, ya que ellas están dispuestas a esponsorizarlo y entrenarlo. A cambio de alojamiento gratis y comida, Darold tendrá, sin embargo, que prepararse para un combate de verdad, algo que no tenía previsto llegara a pasar.