Alan acaba de regresar de unas vacaciones en Escocia y al llegar a casa se encuentra con que los archivos de su ordenador y su identidad han sido robados. De un día para otro deja de existir para el sistema, ya no tiene cuentas bancarias, su casa no le pertenece y sus documentos son ahora de otra persona. Alan se recluye cada vez más, pero no sabe que la aventura acaba de comenzar. Los ladrones llegan a la conclusión de que el robo estará completo cuando logren eliminarlo y deshacerse de él.