
Son presos, atrapados detrás de una alambrada, que temen por sus vidas y sueñan con el mundo exterior. Cada intento de fuga resulta frustrado, y el cabecilla del grupo es conducido a una celda incomunicada para pasar un largo período de aislamiento. Pero ésta no es una cárcel cualquiera ni éstos no son unos delincuentes habituales. Son presos de la Granja de los Tweedy, donde cualquier gallina que no sea capaz de proporcionar el desayuno a sus dueños puede terminar en el plato de los granjeros a la hora de la cena. Pero Ginger y sus compañeras están decididas a conseguir la libertad antes de terminar en la cazuela, con la ayuda de Rocky, un supuesto gallo-héroe venido a menos.