
Una joven inocente, Jackie Tate, es la víctima accidental de una violenta pelea entre dos bandas rivales en el barrio neoyorquino de Brooklyn. La trágica e injusta muerte de la chica, asesinada por una bala perdida durante la reyerta, produce lógicas reacciones de furia y desconsuelo en su familia, pero también ocasiona una catarsis al autor del fatal disparo.