Los EEUU no van a ceder ni un palmo en su guerra contra el terrorismo, de manera especial contra Mohamed Jamar, el peor terrorista de todos. Y aunque el presidente busca una solución definitiva, Jamar representa toda una paradoja: no pueden matarle porque al momento se convertirá en una leyenda, tampoco pueden capturarle y juzgarle porque harán de él un mártir que provocaría más actos terroristas.