En la segunda mitad del siglo XIV, el rey de Navarra, Carlos II El Malo, envía una compañía de guerreros al otro lado del Mediterráneo para ayudar a su hermano Luis en la conquista de Albania, territorio que le pertenece desde su boda con Juana de Anjou. La lejanía del país y la dureza de la guerra hacen que los expedicionarios vivan situaciones límites.