El geólogo Mathew Andrews descubre unas inquietantes grietas en el subsuelo de Nueva Orleans que ponen en peligro la ciudad y a sus habitantes. Preocupado por su descubrimiento decide avisar a las autoridades, pero no se le hace ningún caso. Al poco en las calles de la ciudad comienzan a surgir las primeras grietas con las consecuentes escenas de pánico entre la población que intenta abandonar el lugar.